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Monseñor García Cuerva pidió en la misa de La Merced vencer las grietas que dividen a la sociedad

Monseñor García Cuerva pidió en la misa de La Merced vencer las grietas que dividen a la sociedad

El Obispo de Río Gallegos (Santa Cruz y Tierra del Fuego), monseñor Jorge Ignacio García Cuerva; presidió éste domingo en la comunidad salesiana de la capital fueguina, la misa central en honor a la fiesta patronal de "Nuestra Señora de la Merced" (Patrona de Ushuaia), donde durante su homilía del Evangelio según San Lucas 16,19-31; pidió "que la Virgen nos conceda que aquellos más frágiles, se sientan parte de nuestra comunidad", y además que "seamos una iglesia abierta, una iglesia que no sea 'la iglesia del descarte'".

 

Monseñor García Cuerva reflexionó que "vivimos en un mundo cambiante, en un mundo que vamos construyendo junto la verdad, porque el único que tiene la verdad es Jesucristo, nadie más", y agregó, "yo los invito a todos a que hoy le pidamos a la Virgen de La Merced, que nos pueda dar la gracia de tener un corazón grande, donde todos se puedan sentir parte de mi vida, seguramente habrá algunos que los quiero más que a otros, pero nadie puede quedar afuera, porque todos somos hermanos".

 

"Pidamosle también a la Virgen de La Merced, la gracia de poder tener una cabeza grande, una mente amplia, abierta, donde también pueda yo sentarme a conversar con los que piensan distintos, donde podamos vencer esas grietas que nos dividen, esas grietas que son heridas porque duelen", exhortó el Prelado.

 

El Obispo preguntó a la feligresía, "¿Por qué será, si el otro piensa distinto, pasó a ser mi adversario?", ¿por qué será que no podemos ser de cabeza abierta y aceptar al que es distinto para conversar, para buscar juntos caminos de consensos?".

 

En éste sentido, monseñor García Cuerva exhortó "que en nuestras mesas familiares, en nuestras mesas parroquiales, en nuestras mesas comunitarias, todos tengan un lugar, que nadie quede afuera, seamos una iglesia abierta, una iglesia que no sea 'la iglesia del descarte', donde los que son distintos, quedan afuera, y los sacamos como la basura".

 

En éste marco, el obispo de Río Gallegos, hizo mención un fragmento que había escrito en la Carta Pastoral en junio pasado, "Roguemos a Dios que en nuestras comunidades, haya lugar para todos, que nadie quede afuera, que nadie sea excluido, por eso iniciamos el año Eucarístico Diocesano por los 500 años de la primera misa en el territorio argentino el 31 de marzo de 2019, en las puertas del basural de la ciudad de Río Gallegos, quisimos respetar la imagen de lo que significa tratar a muchas personas como si fueran basura, sacándolas de nuestro corazón, sacándolas de nuestra mente, sacándolas de nuestra vida, sacándolas de nuestra sociedad".

 

Por último, el sacerdote recordó lo que el Papa Francisco dijo en una ocasión en Polonia, "nuestra sociedad, por desgracia está contaminada por la cultura del descarte, que es lo contrario de la cultura de la acogida, y las víctimas de las culturas del descarte son precisamente las personas más débiles, las más frágiles, y ésto es una crueldad".