Austrinidad

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Fuerzas de Seguridad participaron en Río Grande de la Misa por la Asunción de la Virgen María

Fuerzas de Seguridad participaron en Río Grande de la Misa por la Asunción de la Virgen María

En dependencias del Batallón de Infantería de Marina N° 5 de Río Grande, el presbítero Guillermo Romano, ofició éste jueves la Santa Misa por la Asunción de la Virgen María, bajo la Advocación de Stella Maris, patrona de la familia naval, donde encabezó la ceremonia religiosa, el Capitán de Navío de IM Gabriel Terza, Comandante de la Fuerza de Infantería de Marina Austral y participaron autoridades e integrantes de las distintas fuerzas militares y de seguridad con asiento en la ciudad y veteranos de guerra de Malvinas.

 

Al conmemorarse el 15 de agosto la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María, bajo la Advocación de Stella Maris, patrona de la Armada Argentina, el padre Guillermo Romano ofició la Misa en dependencias castrenses del que participaron autoridades y cuadros de las distintas unidades de la Armada Argentina, lo mismo que de fuerzas de seguridad, tanto federales como provinciales.

 

En la homilía del sacerdote Romano (párroco de Nuestra Señora del Carmen), animó a los presentes a buscar hacer el bien, a la solidaridad y a dejar frutos en la vida.

 

La fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María, se celebra en toda la Iglesia el 15 de agosto y tiene un doble objetivo: La feliz partida de María de esta vida y la asunción de su cuerpo al cielo.

 

“En esta solemnidad de la Asunción contemplamos a María: ella nos abre a la esperanza, a un futuro lleno de alegría y nos enseña el camino para alcanzarlo: acoger en la fe a su Hijo; no perder nunca la amistad con él, sino dejarnos iluminar y guiar por su Palabra; seguirlo cada día, incluso en los momentos en que sentimos que nuestras cruces resultan pesadas. María, el arca de la alianza que está en el santuario del cielo, nos indica con claridad luminosa que estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comunión de alegría y de paz con Dios”. Homilía de Benedicto XVI (2010).