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La Comunidad Medalla Milagrosa de Ushuaia festejó su Fiesta Patronal

La Comunidad Medalla Milagrosa de Ushuaia festejó su Fiesta Patronal

La comunidad "Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa", dependiente de la parroquia "Nuestra Señora de la Merced" de Ushuaia; celebró éste martes 27 de noviembre su fiesta patronal con una procesión por las calles del barrio San Vicente de Paul y luego una misa presidida por el párroco Aldo Braccia, finalizando con un ágape entre los presentes.

 

La comunidad de "Medalla Milagrosa" comenzó su fiesta central con una procesión por el barrio donde se encuentra situada la capilla, y luego a las 20.00 se realizó el oficio religioso, presidido por el presbítero salesiano, Osvaldo Braccia; acompañado por los diáconos, Luis Pérez y Francisco Leal.

 

Durante la misa, el sacerdote Braccia, invitó a que subieran al altar en el momento de la consagración del vino y del pan, a los niños de la comunidad que tomaron su "primera comunión" éste sábado pasado.

 

Al finalizar la misa, la comunidad agasajó a los feligreses con mate-cocido y una torta, además entregaron recordatorios con la imagen de la Virgen, bajo la advocación de la "Medalla Milagrosa".

 

Homilía del párroco Osvaldo Braccia:

"Aparece una clave muy linda para pensar, para aquellos que somos devotos de la Virgen y aquellos que la veneramos en ésta comunidad como la Medalla Milagrosa", comenzó su homilía el sacerdote Braccia.

 

El párroco reflexionó "que lindo es pedirle en ésta tarde la gracia que nos regale a todos, la gracia de tener un corazón servicial, pero no servicial porque lo dice el evangelio, sino porque siempre aparece que hay una necesidad y necesitamos también nosotros acompañar, ayudar, sostener, porque nos hablan de la acción. El evangelio, que si bien la palabra de Jesús la podemos meditar, la podemos rezar, pero si no se transforma en servicio, en compromiso, en solidaridad, le falta algo a nuestra vida de fe".

 

Y agregó que "muchas veces nos han educado de esa forma en la fe: 'yo ya arreglo con Dios' total 'con él hablo'", ejemplificó el sacerdote quien aclaró también que "si es importante, pero también se manifiesta y se hace presente en la vida en los acontecimientos de nuestros hermanos. Dios se transforma en signo, en la persona con el cual nosotros también caminamos y Dios en ésto es sabio, y seguramente Jesús quiso comunicar ésto, ya no tanto el templo nos habla de Dios como nuestro prójimo, ya no tanto nos habla el templo de Jerusalén de los sacrificios que había que hacer, sino ahora es la misericordia y la ternura de Dios que nos visita en ese Jesús, en sus gestos y que eso comunica y habla de Dios", afirmó.

 

El párroco Osvaldo expresó que "siempre me resuena cuando ante una desgracia, ante una situación difícil, uno se queda con el 'por algo Dios lo quiso', es una expresión del antiguo testamento que habla de un Dios que muchas veces parecería regodearse (alegrarse) en el sacrificio y en las dificultades, y es todo lo contrario", aclaró.

 

"El Dios de Jesús, es el Dios que quiere la felicidad de los hermanos; que después de las acciones del ser humano, las acciones sociales o las determinaciones sociales o personales, es otra cosa", en éste marco, el sacerdote salesiano manifestó que "la cultura de hoy se nos presenta como una cultura lejana a su presencia (de Dios) o al menos de lo institucional también, porque hay que decirlo".

 

El párroco preguntó para reflexionar, "¿que nos dice a nosotros la devoción a la virgen que tenemos (Medalla Milagrosa), como se transforma, como se transmite nuestra devoción, nuestra fe?, tenemos una fe, ni colgada de las nubes, sino que tiene que ser una fe enrraisada y encarnada" afirmó y añadió que "si Dios fue capaz de encarnarse y hacerse presente en la humanidad, como nosotros no vamos a encarnar los gestos y la palabra de Jesús en nuestra vida y en nuestro mundo, en nuestra historia y en éste tiempo que nos toca transitar".

 

"Jesús, su madre, su familia vivían en un contexto bastante complejo, nosotros también vivimos en una sociedad compleja, en una sociedad donde la religiosidad se manifiesta de diversas maneras, donde el individualismo está presente, donde cada uno muchas veces busca salvarse, y una sociedad que nos empuja y todos estamos atravesados, no nos salvamos nadie de eso", observó el presbítero.

 

"Cuando uno quiere el éxito de la catequesis, cuando uno quiere el número de la gente en las comunidades, ahí estamos atravesados por esa cultura de la producción y no se de cuantas cosas más, lo que se llama también neoliberalismo, estamos atravesados todos por eso, ¿como salir de eso? ¿como enfrentarnos con nuestra fe ante un mundo así? es un gran desafío".

 

El párroco Osvaldo recordó también que en "éstos días se celebró 'Cristo Rey', era una fiesta que la puso el Papa Pío XII después de las guerras, porque según él, la gente había dejado de darle sentido a Jesús", y agregó, "quizás hoy en día, decir que, 'porque nos apartamos de Jesús tenemos tanto problemas', no es tan así tampoco, pero si es cierto que si somos creyentes, si somos bautizados, si creemos, si nos llamamos cristianos, seguramente que nos tenemos que preguntar cual es el lugar de Jesús en nuestra vida".

 

Por último, el sacerdote Osvaldo reflexionó que "Jesús no pasa desapercibido, porque es ella (la Virgen) la que nos muestra, la que nos enseña , la que le enseño a Jesús éste signo que habla el Evangelio de Lucas, el signo del servicio, el signo de la solidaridad, es una de las claves que no tenemos que dejar de tener en cuenta aquellos que somos devotos de la virgen".

 

"Siempre hay un hermano con alguna necesidad, siempre hay alguien para poder acompañar para ser solidarios con los demás", concluyó el sacerdote, dejando la invitación a la feligresía presente.